La Dama de Negro, bellísimo y angelical sobrenombre con el que se disfraza la Muerte, es el cuarto jinete del esotérico y profético libro del Apocalipsis, escrito en torno al año 100 y atribuido al evangelista Juan.
Se pasea, ingrávida, impávida, arbitraria, sobre la vasta faz de la Tierra. Parece dormitar en los camposantos, estratagema engañosa, pues, astutamente agazapada, guadaña en ristre, está siempre alerta y presta para asestar el golpe definitivo a todo ser humano.
El fenómeno de la Muerte, aunque hoy quede marginada en los obituarios y ritualizada en los entierros y funerales, no se puede ocultar. Se menosprecia que la muerte es parte de la vida y que entenderla y aceptarla haría la vida más llevadera y fructífera.
La Dama de Negro se envuelve, generalmente, en el pacífico manto del envejecimiento y en la dolorosa clámide de la enfermedad, y en determinadas ocasiones luce el negro, llamativo y violento sudario del aborto, suicidio, homicidio, asesinato, genocidio, guerra, hambruna, pandemia y desastre natural.
¿Qué queda tras la dalla de la Dama de Negro? Algunas veces solo nombres y alguna tétrica fotografía. Otras veces, nada en absoluto.
9791388302084 | 979-13-88302-08-4




