Nada hay más atroz que el sinsentido. El sentido integra y articula nuestra vida. Un sufrimiento extremo no es insoportable solo porque duele, sino, sobre todo, porque es absurdo. Si pudiera ser investido de sentido, se transformaría en crecimiento, libertad interior y engrandecimiento.
9788425451096 | 978-84-25451-09-6



